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Sat, Jan

Qué frustración.... La justicia, pues, que espere.

Opinion
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Emilio Lozoya, el que iba a ser el trofeo de la autollamada 4t para dejar la evidencia de que “no es como antes” en su “combate” a la corrupción, está libre.

Enfrentará su “proceso” desde fuera. Una frustración para los que creen que la Justicia, si fuera escrupulosamente aplicada, sería el baluarte contra los males que le ha causado y sigue causando la “clase política” a este pobre país. Y este gobierno ha dicho, que acabar con la corrupción, será su gran prioridad, al grado de que López Obrador se comprometió a usar cubreboca, cuando se acabe este flagelo. En efecto, después de dos largas audiencias, en las que delató a los personajes que lo “intimidaron, presionaron, instrumentalizaron” para hacer lo que hizo, se dice que un cuantioso daño patrimonial a Pemex, el Juez de la causa dejó, ya “formalmente” en libertad, al ex-director de la empresa “productiva” del Estafo. Cómo la ven mis dos lectores.
En tanto miles de mexicanos, están presos, por delitos muchísimos menores, hasta inocentes, los verdaderos delincuentes de “cuello blanco” como los nombra el presidente, pues, gozan de cabal salud y... de libertad. Así que Emilio Lozoya, el “primer pez gordo” que iba a caer, al que “intimidaron e instrumentalizaron” para cometer cohecho, asociación delictuosa, etc, etc, sin “saberlo ni quererlo” dejó a los inocentes, que creyeron que la justicia iba a actuar y sobre su hombro y conciencia, caería “todo el peso de la ley, simplemente los frustró. Ahora, convertido en un vulgar “soplón” dirá los nombres de legisladores al que sobornó, “sin quererlo” para empezar el otro show como un buen distractor. Se cierra el telón y acaba la primera escena del circo y esperar qué más no dirán.