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Sat, Jan

La pandemia... desnudó el sistema de salud y la incompetencia

Opinion
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La pandemia del coronavirus evidenció la desastrosa situación actual de la salud pública en México.

De paso exhibió la incapacidad de los funcionarios responsables de su manejo. Aquella alharaca, previa a crisis, de que “estamos preparados” para el mal, antecedida de la frívola declaración presidencial de que “no es nada grave” demostró que, para un reto de ese tamaño, todo lo dicho fue una falsedad. Hospitales sin insumos, carencia de personal calificado, sin la debida protección para desempeñar su misión. Casi todos los niveles de gobierno no supieron a tiempo, qué hacer a excepción de Jalisco y Nuevo León. Ahí está el saldo, una dramática realidad: según cifras oficiales, más de 400 mil contagiados, cerca de cincuenta mil muertos. Somos el TERCER país con más muertos a nivel mundial, después de Brasil y EU. Mas lo que por desgracia se acumule. Para justificarse, la autollamada 4t nos decía que recibieron “en ruinas” la infraestructura sanitaria, aunque para los derechohabientes del IMSS, ISSSTE, beneficiarios del servicio, la verdad es que no tanto, estaba mejor antes que hoy. Y si así fuera, si estaba mal, pues los que llegaron y que no iban a ser como “los de antes”, debían recomponer lo que encontraron, hacerlo, aunque sea un poco, pero más eficiente y no empeorarlo, como evidentemente está.
Es que el gobierno con su “austeridad republicana” de por medio, recortó el presupuesto destinado a salud. El pretexto es lo de menos, pero sensatamente no se justifica. ¡Ah! pero están comprando insumos más caros, trajeron a personal médico de Cuba bien pagados, que ni siquiera justificaron su “trabajo” como lo denunciaron sus pares mexicanos. Ante este sombrío panorama, varios gobernadores exigen la renuncia de López Gatell, por su claramente mal manejo de esta crisis. Ante la situación, habría que preguntar: ¿Qué se gana con pedir que este señor se retire o no de esa “responsabilidad”? Valdría la pena que se fuera, si, para empezar, el presidente fuera sensible y reconociera que su subordinado ha errado notoriamente como lo han sostenido expertos en la materia, mexicanos y extranjeros y por lo tanto debería removerlo. Y, lo más importante, que en su lugar pusiera a un verdadero profesional, no un “grillo como el llamado zar del Covid19, que actúa más como político que como científico, y que nunca se atreve a confrontar a. su jefe. En efecto, nombrar a un hombre o mujer capaz de darle valor y seriedad, no con que sea leal en un 90 por ciento y el resto en capacidad y ya, a su encomienda. Y eso, no sucederá, pues la terquedad y el no asumir con humildad los errores es la practica ya común de este gobierno. El cabal cumplimiento del servicio público, al parecer es irrelevante. Así vamos. A ver qué pasa.