31
Sat, Oct

OBEDIENCIA LACAYUNA...EL VIEJO Y PEOR PRI.

Opinion
Typography

Año de 1982, último Informe de José López Portillo, desde la más alta tribuna de la nación, con lágrimas, de cocodrilo claro, hizo una vehemente proclama: “ya nos saquearon, no nos volverán a saquear” y de inmediato sin esperar que el aplauso servil cesara anunció la “nacionalización de la banca”.

No hubo un solo diputado del viejo PRI, resucitado hoy, con otro ropaje y otra máscara desde luego, que cuestionara aquella decisión, “patriótica” se dijo, que después se vio que fue un desastre para las finanzas nacionales.
Era la época de la obediencia ciega, convenenciera y lacayuna a la que estaba vergonzosamente sometida la clase política oficial ante la omnipotencia imperial del “señor presidente de la República”. El todopoderoso e infalible, que años después se vio que no, que se equivoca, pero se le perdona.
En efecto, ya con Salinas de Gortari, la misma Banca se desnacionalizo y no pocos de los actores que aplaudieron abiertamente el acto expropiatorio, sumisos aplaudieron el nuevo acto “por el bien de México”, del nuevo mandamás.
Cualquier semejanza con el ayer y con el hoy, no es mera coincidencia amigo lector, es una realidad que se exhibe con lo que acontece en el Poder Legislativo.
En efecto, a la voz del señor presidente, los “representantes” del pueblo, ¡decidieron obedecer sin replicar y órale!: Desaparecen más de un centenar de Fideicomisos que, no es por demás decirlo, apoya a la ciencia, la cultura, los desastres naturales, la salud, las mujeres, los discapacitados, etc.
De nada sirvió la petición de los afectados, intelectuales, artistas, científicos, investigadores, madres que reclaman por sus derechos, etc., que se hicieron presente en San Lázaro, para demostrar con argumentos firmes del daño que esta decisión causará al país en su conjunto.
Nadie de los de la “nueva mayoría” la aplanadora del partido Morena, le hizo caso a su legítima demanda. El gobierno está ávido de dinero, dinero que no se sabe, porque, aunque traten de justificar su uso, no se les cree, cómo y dónde irá a parar. Aunque algún acucioso periodista incómodo, ya lo advirtió: a las campañas electorales, que es la prioridad para los que prometieron cambiar, pero para que todo siga igual o peor. En fin...