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La anarquía como método de lucha

Opinion
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La anarquía es la ausencia total de una estructura de gobierno, la ausencia de autoridad que pudiera imponer orden.

El municipio juchiteco se ha convertido en un caos que nadie puede detener o calmar, en esta sed inagotable de los grupos por conseguir dinero o imponer sus deseos se llevan entre las patas al pueblo, quien en un estado de sopor, pareciera que aún no logra distinguir el origen del problema que hoy vive.

La fuerza es la única razón que se impone como salida a cualquier conflicto y que sobre pasa la Ley, que pareciera que nada tiene que resolver en esta ciudad anárquica.

En Juchitán las instancias judiciales son artículos de adorno que no sirve para nada, solo para amedrentar aquellos que no tienen grupo político que los defienda como en los mejores tiempos del best seller de Mario Puzo; El Padrino.
El presidente municipal Saúl Vicente se mantiene ausente de la realidad que viven lo juchitecos diariamente, huye a su responsabilidad de otorgar seguridad a los juchitecos como primera autoridad inmediata, dejando a la comunidad en estado de indefensión total, bajo el complaciente discurso de “no hay dinero”, a escasos días de concluir su mandato, sus regidores con cinismo abierto se llenan las bolsas de dinero, porque ya no hay regreso para ellos.

Saúl Vicente no ve las horas de concluir con su mandato, para irse a disfrutar de las alforjas que se lleva con absoluta impunidad, sus regidores, quienes en estos últimos días son los más productivos de los tres años que mamaron del ayuntamiento.

En tanto el poder Ejecutivo del Estado, “resuelve” el problema a punta de maiceo, saciando a los actores, quienes traen una resaca económica que solo los cañonazos de dinero pueden calmar, esos métodos paliativos no solucionan el problema de fondo de Juchitán, cuando se deja de la lado la aplicación de la Ley, en la que deben de vivir los pueblos civilizados.

Alejandro Murat se ve ausente ante la realidad de los juchitecos, quienes se encuentran secuestrados. Murat espera algo para actuar? o ahogado el niño se tapa el pozo, mientras tanto la “beligerancia” de los mototaxistas colma la paciencia de la ciudadanía que vive en la zozobra y angustia de una ausencia de las autoridades en sus tres órdenes de gobierno.

Mientras Samuel Gurrión presidente de la tribuna más alta en el estado, se mantiene en silencio, viendo morir a su pueblo, al que decía amar con pasión, cuando no llegaba a esos cargos que hoy le permiten saborear las miles del poder, que lo tiene embriagado y ausente de la realidad de su cuna natal.

En estos últimos días la anarquía es el método de lucha más eficaz y de resultados impostergables para todos los que mantienen a Juchitán en esta situación de intolerancia.

En este Juchitán que ha perdido el rumbo y se encuentra en absoluta tiniebla de politiqueros de segunda y profesionales de la delincuencia.