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Tue, Oct

El Tecnológico del Istmo

Opinion
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Amables amigos, este es un día hermoso. A esta hora que les escribo " los luceros tiritan en el cielo", ya las aves cantan al amanecer en Juchitán, los días que siguieron aquel 7 de septiembre, pareciera que las aves emigraran a otros lares. Poco a poco vamos viendo la luz, aceptando nuestra realidad.

Naturalmente es que estamos lastimados, heridos y tal vez irritados, molestos y " buscamos quien lo pague". Todavía nos encontramos quienes no saludan al pasar. Sólo que no, nos desesperemos ver esto! Nosotros somos los que debemos saludar, " a la persona que no te cae bien". Ve! Acércate y salúdalo me decía mi fallecido y querido consejero, quien me regalara unas piedras brillantes que dieron luz a mi vida: don Felipe Martínez Ríos: gran abogado istmeño, originario de Salina Cruz- guii'xi Ssi'dia biaá'-, su nombre en zapoteco. Como dijera Gabriela Mistral en uno de sus poemas: " Seamos quienes planten el árbol, los que deben quitar la piedra del camino, quienes sirvan...Los que disfruten del placer de servir...".
Cambiando un poco de tema, ayer visité el Tecnológico del Istmo, aquel que iniciara en 1965 su construcción. Con los 5 salones que iniciaban en la dirección donde está todavía hoy el árbol de Morro. De ahí los salones partían hacia el oriente con un pasillo que conectaba los grupos: A, B, C, D, E; los que ahí terminamos la Secundaria en 1965, fuimos los que estrenamos esos salones. La Dirección estaba pegado casi al árbol, en el lado Poniente. Los salones alineados, pegados con puerta hacia el Sur. El pasillo largo conducía al laboratorio de Química, donde el Profr. Germán Guerra con bata blanca nos mostraba en tubos de ensayos la producción del gas Hidrógeno, que hacía explotar al pasar la boca del tubo en la flama del mechero Bunsen... Y al lado el laboratorio de Física, que me recuerda al maestro Desiderio Degyves: haciendo deslizar una canica por un plano inclinado...Estos salones, juntos con los laboratorios son recuerdos del ayer. Hoy es un piso de cemento resultado de su demolición, como también la construcción que fue la Dirección, donde atendía el Profr. José Pineda López, que cada año estrenaba un Galaxie de color negro. En el que viajamos Armando Coronado y yo, invitados por él a la CDMX, mi primer viaje en esa bella y bendita Ciudad. A Coronado lo dejamos en Veracruz, donde se inscribió en la escuela Antón Lizardi para estudiar la carrera de ingeniero mecánico naval. Carrera que él abandonó más tarde. Regresando a Juchitán para ser oyente en mi grupo en la Preparatoria Técnica. Dos meses después de su llegada se fue a la CDMX, donde nos vimos al inicio de 1968. Ya estaba inscrito en La Vocacional Wilfrido Massie del Casco de Sto. Tomás.
Armando Coronado Jiménez lo recordamos todos! Como el mejor alumno de la secundaria de nuestra Generación 1963-1965; a todos mis compañeros un saludo: Clara Yesin, Angela Ramos, Chayito, Luchita - espinaleñas-, Miguel Hernández, Herman Linares, Jorge Marín, Laura Valledor, Tere' esposa de Germán López, las hermanas Isabel y Berta Castillejos...Los fallecidos: Irma Medina, Jorge Gallegos, Francisco de Asís Jiménez...Todos en el corazón.
Nuestro reconocimiento eterno a Don José Pineda López, que en mi memoria sigue siendo el Director y fundador de lo que hoy es el Tecnológico. En hora buena!
Su biblioteca también ya demolida, sus libros transportados a un nuevo local. Ayer lo vi. Como también el Morro que sigue firme! Esperemos que el Tec. también sirviendo a los jóvenes que quieren aprender, aspirar a una nueva vida a través de la Educación; única manera para un país avanzar, evolucionar. Del Tecnológico han salido buenos! Profesionistas. A los profesores felicitarles, al Sindicato también. A mi amiga querida Ing. Sandra Gómez Palacios mi admiración y mi reconocimiento a su labor docente. Felicidades!