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Thu, Sep

Este modesto escribidor, narra para sus dos lectores, lo que vio y fue partícipe como alumno de la EEE No. 12 allá por los años 1954, 55 y 56 del siglo XX, ya lejanos en el tiempo, pero para la memoria parece que fue ayer.

 Desempeñar una función pública en estos tiempos, es una tarea delicada. El ciudadano que asume un cargo público, en la alta o media esfera del gobierno, jura desempeñar “leal, honrada y patrióticamente la responsabilidad que se le encomienda y, si no cumple, que la sociedad se lo demande”

La Moral es un valor que sin excepción debía ser intrínseco en la conducta del ser racional. Es una actitud ante la vida y entre semejantes en su interacción cotidiana que debía ser norma permanente de conducta. Es la moral, un conjunto de acciones humanas, encaminadas hacia el BIEN y cuyo soporte teórico, como ciencia, está contenido en una rama de la filosofía que es la ÉTICA.

Un día domingo es para descansar, quedarse en la cama un rato más; es un día en que las actividades diarias en éste viran hacia distracciones como leer desde temprano, escuchar música, o simplemente levantarse tarde. Hubo en el tiempo un período que no se trabajó los domingos -1965 por ubicarnos en un tiempo -; tampoco los sábados. El material plástico, no se conocía. Toda compra se hacía en canastos con asa o sin asa, como aquellos grandes canastos de carrizo para transportar mazorca, que hoy algunos ocupan para ir guardando ropa sucia. Ir a comprar pan, calientito el bolillo que servían en bolsa de papel; dulce de icaco o de almendra en totomoztle u hoja verde de almendro; como queso fresco también; frijol seco. La envoltura era en papel de todo tipo: periódico, estraza... No se trabajaba los domingos ni los sábados. Empresas como PEMEX pagaba a sus trabajadores doble y triple; si trabajaban sábado y domingo respectivo.

El Banco de México anunció una drástica caída de 12.8 por ciento de la economía en el último trimestre de este 2020. El director de esta institución vaticina un escenario muy significativo de contracción económica para el país, que ronda, asumiendo una actitud “muy optimista”, en los 8.8 puntos porcentuales. El INEGI, que es un organismo autónomo, que solo informa sobre los estudios que hace y no da recetas, por su parte corrobora los mismos datos.

De entrada, hay que decir, no sin una buena carga de frustración e impotencia, pues desde la cúpula de decisiones, no escucha, menos que de tome en cuenta una opinión que disienta de la suya, que es una lástima saber lo que se hace con los materiales, fierro y acero, sobre todo, que ya se usaron en el aeropuerto de Texcoco, cancelado por este gobierno.