01
Tue, Dec

El rezago educativo en México es preocupante. El tema no ha sido prioridad para la clase gobernante. Si acaso, la educación es para el discurso y la verborrea falaz y demagógica. Ni tampoco en el magisterio ha existido mucho interés en desempeñar la tarea, con verdadero profesionalismo y entrega. Claro que, en el amplio universo del componente gremial, hay sus honrosas excepciones, muchos docentes se esmeran, aunque las aulas estén en condiciones físicas deplorables, cumplen.


Es posible que la autoridad educativa lo haya previsto: que la Pandemia le causará, incluso ya le causó, un daño irreversible a la educación de millones de niños, adolescentes y jóvenes del país.

Cuando el Dr. López Gatell fue nombrado responsable del gobierno federal, para informar sobre el desarrollo y evolución de la Pandemia del Coronavirus, se conoció su más o menos aceptable currículum profesional. Destaca su perfil como epidemiólogo reconocido.


El Congreso de Oaxaca, de mayoría del partido Morena, acaba de legislar y aprobar, la llamada “Ley Chatarra”. La idea es poner reglas legales para el consumo de los llamados “alimentos” y bebidas “chatarra” (doritos, papa frita, galleta, embotellados, etc.) de alto contenido calórico y cero nutrientes que estimula la obesidad y los males orgánicos que padecen los mexicanos y lo hacen muy vulnerable.