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Thu, Feb

La educación es lo que ha sido siempre para Occidente: un lavado de cerebro. Eso es lo que entendemos que el régimen mexicano se encuentra realizando como experimento de proyección electoral en el discurso del secretario de educación (Aurelio Nuño Mayer), candidateable más que Osorio Chong (secretario de gobernación) en este momento.

Cuando la ‘sociedad política’ (tradúzcase Estado) ha desatado una persistente ilegitimidad a lo largo de muchos regímenes (tradúzcase Gobierno), la ‘sociedad civil’ empieza a buscar componentes que suavicen en la opinión pública un destino paralelo a aquél, desde la información, desde la noticia, que permite a quien la tiene, venderla, mercenarizarla, a quien deje provecho personal; utilidades, en la porción de sociedad que las reclama. La inquietud, por decir lo primero que viene a cuento, resultó un polvorín para quien en la ingenuidad dio su postura con lo que tenía a la mano. Esta crisis se veía venir, y llegó para quedarse.

Se cumple un aniversario luctuoso más del General Porfirio Díaz, oaxaqueño ejemplar, con claroscuros, pero innegablemente un personaje completo. Muerto en Francia, alejado de su país, sigue esperando el traslado de sus restos a su México amado, con los debidos honores correspondientes a un héroe nacional, combatiente contra ejércitos extranjeros.

Este fin de semana la lucha encarnizada entre los gobiernos federal y estatal hacia el magisterio reunió escenarios impensables en esta época de “diálogo y tolerancia”, rememoró los tiempos aquellos en el que Pinochet gobernó Chile, cuando la Unidad Popular dio a conocer la creatividad y el agudo pensamiento crítico y combativo del pueblo, en movilizaciones que sumaron opiniones nacionales e internacionales a su favor.

En el segundo encuentro político sostenido entre los líderes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y el Secretario de Gobernación (SEGOB) Miguel Ángel Osorio Chong, los resultados no permitieron un avance sustancial que admitiera ver las consecuencias favorables de un encuentro que busca dar solución al empantanado problema “Magisterial”.

Aunque en diversos medios y en diferentes épocas refieren a Juchitán como una ciudad donde el matriarcado existe, ésta nunca ha sido gobernada por una mujer.