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Tue, Feb

En más de una ocasión se ha dejado notar, que las revoluciones deben prever lo que harán en materia de progreso social, las etapas que lo deberían componer como innovación política y las exigencias que se les reclamarían a los dirigentes ante una conducta de aminoramiento selectivo. Los casos mayormente conocidos de revoluciones en la historia universal, han dado cuenta que la ley de hierro de las revoluciones, generalmente pasan de ideales, al conformismo en las exigencias de cambio.

En materia social, la predicción puede moverse sobre canales de validez o confiabilidad, objetividad y autenticidad; sobre todo si de comunicar algún ensayo libre a los estudiantes se trata, pues serán evaluados técnicamente por estas características al salir del laboratorio del aula, para contrastar en campo sus apreciaciones sobre el tema. La sociedad mexicana, temerosa de perder su certidumbre financiera, que ya de por sí es volátil, envió a sus intelectuales a presumir la moral alta de este país, para secundar la idea descabellada de parar la candidatura deTrump, en ascenso vertiginoso.

Me sostuve hasta el último segundo de ayer, de que mis predicciones iban a confirmarse hoy. Lo publiqué desde marzo de este año. Persistí en decirlo a finales de septiembre. Discutí hasta el cansancio, debatí en el muro de Cortamortaja. El ambiente era el mismo que ha caracterizado a esta nación, el sentimentalismo apabullante, que ya no está de moda, acartonado, vacío, tradicional, obcecado, ingenuo.

Hoy en todos los medios masivos de comunicación y redes sociales el tema era el triunfo de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos. Los memes circulaban por millares en tono de burla o de franca decepción y pesadumbre.

Son tiempos de cambios de estafeta, el caos político en el que se encuentra la entidad, no se aleja para nada de la realidad nacional, donde las cuotas de poder se encuentran a la orden del día.