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Mon, Jan

Para la comunidad mexicana en el extranjero y ya no se diga, para la mexicanidad que vive en este ingenuo país, Hillary ganó el primer debate presidencial. Los que vimos el debate, total o parcialmente, veíamos los trucos gestuales de Donald Trump, que en territorio estadunidense son efectivos en las urnas, pues aunque en apariencias en el mundo de los ciudadanos norteamericanos se da a entender que kinésicamente no votarán por Trump, la realidad es otra, se burlan de un show necesario que ese país ha mamado desde la infancia: la “Horse trading” (política de las componendas). Hillary, podría situarse en una trampa en la que los “gringos” no desean caer otra vez: lo correctamente presentable, lo ligeramente presumible, pero que peca de retórica cadenciosa y estrategia voluptuosa: consideraciones que los votantes de ese país destinan a los países latinoamericanos, miserablemente vividos y comidos.

Se cumplieron ya 48 años de la masacre del 68, las calles de la ciudad aún conservan el sonido del lamento y el dolor, la rabia que encierra el coraje reprimido.

Lo cierto es que, los problemas y necesidades de Juchitán, son de gran magnitud y consecuentemente, los recursos para cubrirlos son enormes; sin embargo, aún bajo tales condiciones, se atrevieron llevar a la práctica acciones de sangrado financiero al desperdiciar millones de pesos como pago de favores electorales, tanto en nóminas para aviadores y lagartos, así como para la realización de obras de infraestructuras en colonias populares a base de presiones y chantajes, incluyendo la electrificación en terreno invadido en zona federal sobre la carretera panamericana, en donde se observan seis mufas solitarias, como apartando espacios. ( se recomienda una visita a la altura del Imeca, cerca del camino carretero bizeé beete). En este acontecimiento se refleja un cinismo inconcebible del presidente municipal, al poner un letrero con adornos anunciando la electrificación de dizque una colonia llamada “Guanacaste” en los acotamientos de la carretera.

Hoy se cumplen dos años de la desaparición de los cuarenta y tres estudiantes normalistas, de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Iguala Guerrero, y el Estado no ha dado una respuesta contundente sobre este hecho, que ha provocado una enorme solidaridad nacional con los familiares de los desaparecidos y un repudio generalizado en toda la sociedad mexicana hacia los gobernantes.