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Wed, Sep

En 1959 (por mera coincidencia, dos meses y un día después de mi nacimiento, en la Tercera sección de Juchitán), en el número 543 del periódico Novedades, por más señas, en el suplemento México en la cultura, apareció la que podría ser la primera reseña de una exposición del Maestro Francisco Toledo, firmada por J. J. Crespo de la Serna.

Hoy es 2 de abril. Hoy se cumplen 154 años de que el General en Jefe del Ejército de Oriente, Don Porfirio Díaz, tomó por asalto la ciudad de Puebla. Les comparto un breve texto que hace tiempo escribí, a propósito de esa batalla:

Benito Juárez, el político más homenajeado de México, tuvo varios adversarios acérrimos. No sólo Maximiliano de Habsburgo o los conservadores, como Miramón o Zuluaga. La lista de sus enemigos incluyó, al final de sus días, al más leal de sus seguidores, al mismísimo Porfirio Díaz Mori, quien se levantó en armas contra él después de finalizada la guerra de Intervención Francesa y el Segundo Imperio.

"[...] ¡De esto sé! ¡De estas cosas se llenó mi infancia!

Recuerdo que con la llegada del 16 de diciembre también llegaba la feria o los juegos mecánicos, como le decían los abuelos (Atracciones México), quién no recuerda a los futbolitos, los títeres, los caballitos, la rueda de la fortuna, el laberinto de cristales, el tiro al blanco, el remolino chino, las canicas, los carritos chocones, la lotería, la casa de las serpientes, la casa del espanto y, lo que me dejó hondamente impresionado fue ver a los faquires que se acostaban sobre una cama de clavos y la exhibición de una quimera. Esta era una cabeza humana con cuerpo de serpiente: “Pase usted a ver lo nunca visto en todo el mundo, vea a la mujer con cuerpo de serpiente” Pregonaba el anunciador. Ella era mostrada a través de una urna de cristal, la cabeza humana y el cuerpo de serpiente se mostraban con vida. Cuando era interrogada por el presentador de que por qué era así, ella contestaba que había nacido normal como toda la gente, pero que se había convertido en lo que era por desobedecer a su mamá.

Hace justamente tres años el poeta Gululush se adelantó para prepararnos el recibimiento por mejores rumbos. Para él son estas líneas escritas tres días después de su viaje.