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Tue, Oct

Los herreros

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Suave Patria: tú vales por el río de las virtudes de tu mujerío.
Suave Patria: tu casa es todavía tan grande, que el tren va por la vía como aguinaldo de juguetería.

Tu barro suena a plata, y en tu puño su sonora miseria es alcancía;
y por las madrugadas del terruño, en calles como espejos, se vacía el santo olor de la panadería.

Cuauhtémoc: joven abuelo, escúchame loarte único héroe a la altura del arte.
Patria te doy de tu dicha la clave: sé siempre igual, fiel a tu espejo diario...- Ramón López Velarde (1888-1921)

La noche de Santiago, el 25 de julio de 1521, los españoles se sintieron aliviados de la única derrota que sufrieron aquella noche en que lloraron debajo del árbol por el rumbo de Popotla, cerca de Tacuba, quedando Azcapotzalco - lugar de hormigas en náhuatl-, al norte. Cuauhtémoc nuestro joven emperador no tuvo miedo ni piedad de enfrentarse a los españoles. Su suegro Moctezuma II, le ganó la creencia, la mitología lo hizo su víctima, de ahí que no se defendiera de los españoles; los recibió aquel 8 de noviembre de 1519. Los hospedó; Cortés midió que el poder azteca residía en su persona; lo mantuvo cautivo, hasta que hizo que él hablara a su pueblo escoltado por soldados españoles en aquella tarde en que se rebelaron por la masacre cometida y ordenada por Pedro de Alvarado en pleno ritual, danza con penacho de plumas y oro.
Ausente Cortés por atender a Pánfilo de Narváez que vino a detenerlo y regresarlo a Cuba. Todo esto lo sabía Moctezuma, cuando se despidió de Cortés le dijo: Malinche: atiende tu asunto, dicen que vienen a prenderte y llevarte preso ante tu Señor... Recibió aquella pedrada lanzada con honda mientras pedía paz, concordia y obediencia a Cortés; pedrada que finalmente lo mató.
Él creyó que del oriente vendrían hombres soles vestidos de hierro con armas de fuego a reclamar el trono del imperio azteca. Fue una creencia propuesta por Tlacaelel a Ahuítzol: Señor: no vinimos de los chichimecas que son simples nómadas; venimos de los toltecas que son hacedores del arte con las manos y constructores de la pirámide del Sol y de la Luna.... Quetzalcóatl se fue por mar del oriente después de darles conocimiento y saber; diciendo que regresaría. Así se los dijo a los toltecas después de enseñarles astronomía, labrar la tierra... Y ellos terminaron corriéndolo. Así hacen hoy en día algunos..., los ayudas, los proteges, los titulas y en vez de gratitud grilla e ingratitud! Y finalmente hasta traicionan a su pueblo.
Los herreros algunos llegaron con el trazo del ferrocarril del Istmo a comienzo del siglo XX; en 1905 llega el Ferrocarril ha Salina Cruz, procedente de la CDMX, conectando el puerto de Coatzacoalcos con el de Salina Cruz; así como desde la ciudad de Ixtepec a Chiapas, pasando por la estación Reforma, Arriaga, hasta la frontera con Guatemala. Amigos, los herreros de Juchitán, algunos los mandó Pancho León - aproximadamente 1878-1888, Jefe Político de Juchitán y pueblos colindantes--; aprender el oficio de herrería, ladrillería y de hacer tejas en Puebla. Otros herreros del Istmo como el señor Villaseñor, abuelo de doña Irasema Villaseñor, vino con la construcción de las vías del tren ha Salina Cruz. Se quedó a vivir en Salinas Cruz con su familia, siendo él de un pueblo del Estado de Hidalgo. Cuenta doña Irasema que su padre aprendió el oficio de herrero. Y cuando ya era joven vio una linda mujer de ojos verdes, se enamoró, fue flechado con saeta de plata de Cupido en el mero corazón. Es así que una tarde el joven Villa- así lo conocían en Salinas-; ya peinado, listo para ir a ver con temblorosa emoción a su novia; llega un músico trayendo su trombón para soldarlo. Él, pudo decirle a su padre que lo haría temprano al día siguiente. El padre riguroso y con autoridad- no como nosotros los padres de ahora-; le impuso la orden de hacerlo! Porque el músico ahí esperaba. De mala gana, él movió la fragua, metió oxigenador...Y tomó el trombón y lo metió al fuego; sólo que con prisa nada sale bien! Quedando lo que era un trombón hecho una bola, que tomaba forma de spaghetti, y ora como tendiendo a corno francés. Continúa...