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Wed, Sep

MÁXIMO RAMÓN ORTÍZ

Istmo
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"Si Dios me diera licencia ¡Sandunga mamá por Dios! / De abrir esa sepultura ¡Cielos de mi corazón! / Sacaría a mis dos hermanos ¡Ay mamá por Dios! / Máximo Ramón, Ventura ¡Clavel de mi estimación!"

Se conoce muy poco o casi nada sobre el origen y la juventud de quien a la postre alcanzaría el grado de Teniente Coronel, Don Máximo Ramón Ortiz. De entrada, muchos lo ubicamos como el autor de la Sandunga, o mejor aún, el creador de los primeros versos de la Sandunga y el que la popularizó por esta tierra angosta.

Las escasas fuentes “confiables”, nos impiden acercarnos a un Máximo Ramón Ortiz más asimilable, más digerible. Si bien es cierto, que se ha especulado mucho sobre su vida, también es cierto que han salido al paso muchas suposiciones que, con el paso del tiempo, se han venido aceptando como verdaderas. Según el ex gobernador de Oaxaca, Genaro V. Vázquez (1925-1928), quien presumía tener la partida parroquial en donde se leía que Máximo Ramón Ortiz nació el 24 de junio de 1816, y que fue registrado como ladino (hijo de español y mestiza) del barrio Laborío (comúnmente se dice que fue del barrio San Sebastián). Nace en una casa que estaba ubicada en una de las esquinas que hoy ocupa el jardín del chalet de Doña Juana C. Romero. En la partida también aparece que fue asentado por sus padrinos José María Bidaurri y Agustina Girón, como hijo de padres no conocidos. Comenta el Dr. Raúl Ortiz Urquidi en su trabajo publicado en el Universal el 19 de abril de 1953, que los padres de Don Máximo R. Ortiz fueron el padre dominico Juan Ortiz y Delfina Isabel Zabaleta, originaria del barrio Santa María.

Por su parte, el Dr. Alberto Cajigas Langner nos comenta que Máximo Ramón Ortiz fue hijo de Don Luis Ortiz, un español llegado a estas tierras en la postrimería del siglo XVIII; y que su madre se llamaba Delfina, quien procreó a otro hermano suyo llamado Ventura, y que sin duda, su origen era español, pues se confirmaba por lo blanco de su piel y el color azul de sus ojos. Era alto, entre esbelto y de complexión robusta.

Él y su hermano Ventura crecieron bajo la tutela de su media hermana Marina, confundida por tía de ellos por el informante del Dr. Cajigas Langner, Don Adalberto Celaya, hijo del quien fuera amigo de Máximo Ramón Ortiz, Don Norberto Celaya (1830 – 1906). Marina tenía el gusto por el piano, quien a su vez contagió de esta pasión a sus hijos y a sus medios hermanos los Ortiz.

En su obra Oaxaca Recóndita, Wilfrido C. Cruz nos dice que “puede suponerse” que Máximo estudió en el Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca. Esta suposición la toma como un hecho irrefutable el Ex Gobernador de Oaxaca Genaro V. Vásquez, cuando nos afirma que Don Máximo Ramón Ortiz estudio en el Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca; pero aún va más allá, cuando nos dice que Don Máximo deja truncado sus estudios de abogacía. (“Revista de la Semana” El Universal – 3 de mayo de 1953).

El espíritu bohemio y la predisposición por la aventura, hizo que fuera atrapado en esa vorágine del México convulsionado por las guerras intestinas. Máximo Ramón Ortiz a partir de entonces viviría en todas partes y en ninguna, ya que la condición de guerrillero así se lo exigiría.

En 1848, siendo Gobernador de Oaxaca, el Lic. Benito Juárez, lo nombra gobernador interino del Departamento de Tehuantepec, en el cual dura muy poco tiempo. A partir de ese año en adelante estuvo a favor y en contra del gobierno. Pero después de la visita a Tehuantepec que hiciera en octubre de 1852 Don Benito Juárez, Máximo Ramón Ortiz define su postura y rompe definitivamente con el gobierno. Asalta el cuartel del Batallón Guerrero y es derrotado. A partir de entonces Máximo Ramón Ortiz estuvo a salto de mata. Se une a otro guerrillero juchiteco llamado José Gregorio Meléndez y los dos se adhieren al Plan de Jalisco, viendo en este su salvación. Máximo Ramón Ortiz se pronuncia por este Plan en el barrio Cerrito, el 10 de diciembre de 1852. José Gregorio Meléndez lo realiza el 26 de diciembre del mismo año. Se declaran santanistas y persuaden al General Manuel Martínez Pinillo, a quien tenían sitiado en Tehuantepec, ofreciéndole la gubernatura del estado de Oaxaca, en donde entraría como gobernador interino el día 6 de febrero de 1853. Al Triunfar el Plan de Jalisco, Antonio López de Santa Anna vuelve a ser Presidente de México.

El día 6 de abril de 1853, Máximo Ramón Ortiz es nombrado Gobernador y Comandante Militar del Departamento de Tehuantepec, por el Gobernador Martínez Pinillo. Y de conformidad con el Plan de Jalisco, el día 29 de mayo de 1853, el Presidente de la República General Antonio López de Santa Anna, decreta como Territorio Federal al Istmo de Tehuantepec.

Tiempo después, se le ordena a Máximo Ramón Ortiz atacar a Cristóbal Salinas, quien ya se había levantado en armas en Juchitán, enarbolando la bandera del Plan de Ayutla, con la finalidad de contribuir al derrocamiento de Santa Anna, y de reincorporar a Oaxaca al territorio del Istmo de Tehuantepec; pero en su intento, Máximo Ramón Ortiz fue derrotado y perseguido por el Coronel Andrés Duarte, el cual lo toma prisionero el 12 de octubre de 1855 en Cerro Machorro, jurisdicción de Jalapa del Marqués, y es entregado a las fuerzas del Capitán juchiteco Cosme Damián Gómez, quien el día 13 de octubre de 1955 le aplicaría la Ley Fuga.
Con forme a la tradición oral, Máximo Ramón Ortiz fue ultimado en un lugar llamado Cerro Machorro y enterrado en un paraje cercano a la comunidad de Peña San Juan. Ahí existe una tumba desmemoriada que según se cree, yacen los restos mortales de Máximo Ramón Ortiz, Esto hecho obedeció – según Cesar Rojas Pétriz – a que se pretendía llevar el cadáver a Tehuantepec, pero que debido a los tiempos difíciles en que se vivía, optaron por enterrarlo en ese lugar, para que posteriormente, pasado el conflicto bélico, lo llevarían a enterrarlo a su tierra natal, cosa que nunca ocurrió.

En otra versión que nos entrega el profesor Ángel Taracena, nos dice que Máximo Ramón Ortiz fue hecho prisionero y conducido a la ciudad de Oaxaca, ahí se le asignó a la ciudad como cárcel, pero se fuga el 18 de septiembre con pretensiones de regresar a Tehuantepec, pero antes de llegar a la Villa, se esconde en el rancho del Cerro Machorro, propiedad de Don Narciso Robles. El Gobierno de Oaxaca dio a conocer la fuga a las autoridades de Tehuantepec y fue cuando el Coronel Andrés Duarte lo hace prisionero y se lo entrega al Capitán Cosme Damián Gómez. Máximo Ramón Ortiz intenta fugarse, pero fue acribillado con la descarga de ocho fusiles. También maneja la versión − que es la más creíble − que le dieron muerte aplicándole la Ley Fuga. El profesor concluye su relato diciendo que Máximo Ramón Ortiz fue enterrado en el cementerio de Jalapa del Marqués.

El ilustre espinaleño, Wilfrido C. Cruz, nos dice que Don Máximo fue fusilado el 13 de diciembre de 1855 (existe el consenso que ocurrió el 13 de octubre de ese mismo año), y conforme al testimonio que recogió de un anciano, nos expone que fue enterrado en uno de los cementerios ya desaparecidos de Tehuantepec, porque el anciano recordaba haber visto, cuando era muy joven, un suntuoso funeral en donde las gentes de todas las clases sociales asistieron ¡Máximo Ramón Ortiz había muerto!

Hasta aquí la entrega sobre la vida azarosa de un hombre que ha sido rescatado de las garras de la ignominia por la Inmortal Sandunga, ya que la historia nos lo entrega como un anti-patria. […] Entréguese los puntos suspensivos entre corchetes para la reflexión.

Imagen Tomada de la obra "Monografía de Tehuantepec" (1954)
del Dr. Alberto Cajigas Langner.
*"YA NO CANTA LA CIGARRA" (2018)
Páginas 43 - 46.