27
Fri, May

Andrés Henestrosa, Parte 8

Istmo
Typography

“La letra puede derribar el muro levantado." Andrés Henestrsa.

No bien regresamos de la Habana, Cuba, cuando ya me entero que don Andrés Henestrosa disponía un viaje para España; la organización de este viaje a mediados de julio paréceme en el 2000.
Y es así que una mañana afortunada donde recuerdo estar sentado en una mesa de Sanborns de Madero, una junto a la columna, ésta próxima a la entrada o salida por la calle de Madero. La mesa la apartaba desde muy temprano el Lic. Jesús Juárez Frías, sobrino y heredero de las obras literarias de don Jaime Torres Bodet. Pues bien, sentado en la mesa con el maestro Arrigo Coen y don Jesús Juárez; fue que don Alfonso Gaona, me dice: -debes ir a ese viaje a España con el maestro Andrés. Puedes ir en otra ocasión, solo que no con don Andrés como ahora; aprovecha y ve con él. Es así que me acuerdo esa mañana que decido acompañarlo en su viaje. Hablé por teléfono a mi prima Cibeles Henestrosa para comunicarle que iría también con su padre. Ella le dio gusto; otra mañana junto con el güero Pepe Palacios - me parece que así se apellida, él iría al viaje para filmar la estancia del maestro Andrés en España. Los dos en esa mañana salimos a comprar nuestro boleto, me sugirió que fuera por Aeroméxico, y así lo hicimos. Viajamos él y yo, donde me doy cuenta que Aeroméxico es la mejor línea para viajar, una atención excelente durante el tiempo que dura el vuelo.
Amigos, la obediencia es una gran virtud, es cuando leí Las Mil y Una Noches, cuando aprendí de verdad a ser obediente, en cada fragmento continuo de la obra se lee: escucho y obedezco; audición y obediencia. Bien, obedecí a don Alfonso Gaona, me incorporé a la comitiva que acompañaría al maestro Henestrosa a España, encabezada por don Miguel Ángel Porrúa. Ahora, debo decirles que don Alfonso Gaona, fue el empresario taurino dueño de la Plaza México; optometrista de profesión, estudió en Texas, E.U.; enviado allá por tren y subido al tren no con todo su consentimiento según me contó él en otra mañana en Sanborns de Madero. Era que su tío era delegado de la Sría. de Hacienda en el estado de Michoacán y él vivía bajo su cuidado. Siendo gobernador Lázaro Cárdenas, que por cierto dentro de la crónica de la política nacional, uno de los gobernadores más jóvenes en llegar a ese puesto. Don Lázaro Cárdenas conoce a su bella esposa doña Amalia en un punto del bosque michoacano llamado Los Pinos, es así que al llegar a la presidencia de la República en 1934, funda Los Pinos como residencia presidencial y prolonga por 6 años lo que ha de durar el mandato, era de 4. El período pues del General Cárdenas de 1934 a 1940. Expropia el petróleo para México en marzo de1938; apoyado por el sindicato obrero de la CTM, dirigido por Lombardo Toledano, y el Sr. Fidel Velázquez como secretario de organización quien duraría en el cargo de secretario general de la CTM hasta su muerte.
Bien, volviendo a la persona de don Alfonso Gaona, quien tenía su óptica sobre Madero pasando la calle de Gante, parte Oriente. A su regreso a México, una vez graduado como optómetra en Texas don Alfonso; va a saludar al presidente Cárdenas y agradecerle su apoyo al contribuir en su viaje de estudios en Texas. El presidente lo recibe según me cuenta, y lo nombra director de beneficencia pública, con oficina ubicada en la calle Donceles, donde un día un hombre entró volando el seguro de la puerta con su pie derecho. Era el General Charis Castro, que habiendo salido en acuerdo con el presidente Cárdenas, donde le pidió muebles, enseres para un hospital que estaba por concluir en su tierra natal, Juchitán.
Decía don Alfonso Gaona al describirlo esa mañana: era un hombre corpulento, entró quitando el seguro con el pie derecho la otra mitad de la puerta de la oficina, entra sin más expresión: hola! Gaona, vengo de ver al presidente, quien me autorizó que me entregues estos enseres para equipar mi hospital en Juchitán; si tienes duda háblale...Mi respuesta de inmediato fue, no, Senador, no tengo ninguna duda. Lo recibí en varias ocasiones en mi oficina, terminamos siendo amigos. Hasta me invitó a su rancho en Monte Grande a comer pescado. Cada vez que salía observaba la cicatriz que se veía entre su cabello crinado en la parte posterior de su cabeza.
Amigos, llegamos una mañana en el aeropuerto de Barajas en Madrid, España. Abordamos un taxi rumbo al hotel; el taxista al saber que éramos mexicanos, habló con emoción de Hugo Sánchez, el gran futbolista que triunfó en forma rotunda en España, que hasta hoy es un ícono del futbol en el corazón español. Nos instalamos cerca de la Plaza del Sol; nos comunicamos con la comitiva, y es así que una mañana ya con don Andrés Henestrosa, abordamos La AVE- alta velocidad española, con una velocidad de 350 Km por hora, con destino a la Ciudad Real, a unos 50 Km al sur de Madrid. Ahí, en esta ciudad nos esperaba el rector de la Universidad Castilla de La Mancha, don Francisco Arroyo Zapatero- parece que así se llamaba-; nos acompañó a su Universidad donde el maestro Andrés presentó un libro de su autoría sobre los exiliados españoles durante la guerra civil española 1934- 1936; entre ellos el poeta José Bergamín; quien visitara Juchitán en mayo de1940, cuando Andrés Henestrosa se casa con doña Alfa Ríos, ella que había sido amiga de Frida Khalo a quien enseñó algo de zapoteco por interés de la misma Frida y además en quien vio Frida el huipil y la enagua bordada o tejida en cadenilla; que ya sabemos dio a conocer al mundo. En esa mañana de la presentación del libro sobre los exiliados españoles, en un anexo de la Universidad se presenta un periodista del País, acompañado de un fotográfo que según me comentó había visitado Juchitán. Pues bien, a la hora de la entrevista, veo al maestro Andrés parado junto a una columna. Responde las preguntas con animosidad atenta, y me recuerda la entrevista que se le hizo en una tarde en el pueblo de Xadani, después de un acto político por su campaña a la senaduría por Oaxaca en julio de 1982. Donde los periodistas locales le pidieron entrevistarlo, nosotros dos sentados en una banqueta después del mitin en Xadani, esperando el chófer; ante la solicitud de ser entrevistado, él pronto se para con interés con sombrero en la mano responde con interés a su entrevistador. Era la misma persona que estaba viendo en ese mediodía de sol en Ciudad Real, el mismo. El mismo hombre, sólo que en distinto lugar. Eso para mí quiere decir autenticidad, perfil íntegro, genuino. Amigos es así llegó otra mañana en Madrid que salimos rumbo a la residencia de la gran Real Academia Española, aquella que se fundara en el primer decenio del siglo XVlll; cuyo lema: Limpia, fija y da esplendor.
Unos años después de la fundación de la Academia francesa, se fundó la española. Pues bien amigos, esa mañana nos esperaba flanqueando el gran portón de la Academia su director don Juan García de la Concha, del lado izquierdo y del derecho su secretario José Induráin. Las palabras de bienvenida del director al maestro Andrés fueron:- pase don Andrés, está en su casa--. Ya sentados, de inmediato don Miguel Ángel Porrúa le dice al maestro Andrés:- Andrés cuéntales cómo conociste a Vasconcelos. Ipso Facto don Andrés responde:- bien, debo decirles que yo era de un pueblo cerca del mar que se llama Ixhuatán, cercano a Juchitán. A la edad de 16 años salí de ahí, abordando el tren en la estación de Reforma, donde en el estribo del tren voltee y vi a mi madre con las dos manos trenzadas sobre su cabeza. Llego a la CDMX un 28 de diciembre de 1922, el día de Los Inocentes, y el más inocente era yo, a la edad de 16 años; no hablaba español; de modo que en febrero conseguí que alguien me llevara a ver al Secretario de Educación para inscribirme. Un tal Prisciliano Pineda me llevó, él manco de la mano derecha, me sirvió de intérprete ante el señor secretario de educación José Vasconcelos. Observé que mientras mi traductor hablaba, el Secretario negaba con la cabeza, intuí que nuestra solicitud no iba bien encaminada. Es así que interrumpí a mi traductor diciéndole en zapoteco: dile que me engañó, porque en mi pueblo oí que triunfante la Revolución el gobierno daría estudio, letra a huérfanos y a pobres. Y yo reúno las dos condiciones...Mi traductor se lo dijo. Es entonces que vi al maestro Vasconcelos abrir más de lo normal sus ojos llenos de una genial furia. Y ya calmado, dijo: El señor Secretario no está para esperar a alguien para inscribirse en Febrero, las escuelas tienen su periodo de inscripción que inició con el año en el mes de enero; estamos en febrero! Bien!- lo vi ya pacífico, calmado y responder: - Ya están aquí, ofrezco al chico darle techo y lavado de ropa en un internado. -Amigos, yo solo acepté techo, porque ropa yo tenía-. Vino la gran carcajada de los asistentes-.
Amigos, debo contarles que el académico, escritor y periodista Andrés Henestrosa hizo oír en la gran sala de la Real Academia española, dos palabras en zapoteco al iniciar su intervención esa mañana, les dijo: en zapoteco, didcha' es palabra, guiichi' es papel, libro, periódico; donde alguien le leyó en un periódico atrasado la oferta de Vasconcelos como Srio. de Educación: triunfante la Revolución el gobierno de México dará a huérfanos y pobres, alfabeto, letras.. Amigos. Cuídense. Buen día. Continúa...