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Fri, Jul

La metáfora nupcial de la dualidad humana en las obras del colectivo “El Círculo de fuego”.

Istmo
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…siete veces mil veces he muerto
 y estoy risueño como en el primer día.
Algo sobre la muerte del mayor Sabines
Jaime Sabines

Acercarse a las imágenes que representan una visión de la dualidad del universo y del ser humano, es leer entre líneas la fuerza espiritual primigenia que simbolizan los elementos cosmogónicos en la construcción simbólica de la realidad por parte de la humanidad. Esta realidad simbólica se plasma de manera subyugante ante nuestros ojos asombrados al asistir a la exposición pictórica, este domingo 12 de junio, en la Unistmo Campus Ixtepec, del colectivo Círculo de fuego, conformado por Juan Carlos Daez, Jesús Kanek, Javier Toledo Coronel, Juan Carlos Santiago, Rodrigo Vázquez, Bido’ Guuze, Antonio Osorio y Beiby Morales que son testigos del acto nupcial, la cópula sempiterna entre la tierra y el cielo, la vida y la muerte, el encuentro entre lo femenino y lo masculino, el amor y el odio, la oscuridad y la luz, el silencio y el sonido, lo sagrado y lo profano, elementos que son contrarios pero que se transforman constantemente, de manera infinita, siguiendo el ritmo del latido del corazón de la naturaleza, matriz del principio y fin de lo material y espiritual, un círculo que se cierra sobre sí como sinónimo de unidad, representación de armonía y perfección.

En esta exposición se pretende que el público presente, el observador protagonista, tenga una visión de la lucha de los contrarios, de la catarsis que sobreviene después de un conflicto, ya que la naturaleza y la vida siempre buscan volver a su estado de equilibrio. La narrativa de los artistas es representar una forma de ver el mundo de manera unitaria, considerando el vínculo de lo material y lo espiritual, una metáfora viva que hace fluir la empatía, los lazos invisibles, pero indisolubles, entre lo femenino y masculino, la metamorfosis del ser humano en la naturaleza misma, el discurso de la muerte como la semilla de la vida, el acto de tomarle el pulso al amor para conocer la esencia de su odio, el deseo de ser otro sin dejar de ser uno mismo. Todos estos elementos antagónicos, tejidos bajo el concepto de ser de cada pintor, se atraen y se rechazan formando el círculo de fuego que purifica y hace resurgir algo distinto, como una unidad de amor profundo, de razón y libertad, que significan el empoderamiento de sí mismo, esa capacidad de mirar lo oculto al unir el pensamiento y la emoción cotidiana.
En palabras de los artistas convocantes, el propósito “es que el observador, al juzgar la obra no tenga una posición negativa o positiva de ella, sino que tenga un momento de revelación y encuentre un equilibrio del juicio con la emoción que le produzca, que se convierta en el Tercer ojo de la obra, que la reconstruya desde su percepción”. Con esta concepción se apuesta a que el público que asista a la exposición entre al círculo de fuego y se transporte a un ambiente de trazos bi-cromáticos de un árbol que se convierte en un hombre/coyote, descubrir los trazos puros de la expresión primaria natural que permite el blanco y negro fundirse, trazos y toques que nos llevan a tocar el cuerpo de la luz, así como la alegría inocente de observar los colores a través de símbolos conceptuales donde todo fluye y cambia como el río de Heráclito.

*Poeta y docente binnizá de Asunción Ixtaltepec, Oaxaca, México. Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte del FONCA. Ha obtenido los premios en el género de poesía: Premio Nezahualcóyotl de Literatura en Lenguas Mexicanas 2018; Premio de Literaturas Indígenas de América (PLIA) 2014; Premio CaSa en Creación Literaria en Lengua Zapoteca 2012, entre otros.