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Mon, Aug

Lona Reyes en la barricada cultural de Juchitán

Istmo
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La tarde comienza a cambiar de color sus dorados filos cuando el obispo emérito Arturo Lona Reyes eleva la mirada para pedirle al Dios misericordioso, al justo, al Dios de lo imposible, que intervenga con su manto de gracia para que el diálogo entre el gobierno federal y el magisterio rinda el fruto de una paz con justicia y dignidad.


Una misa de tres ministros es oficiada en la barricada cultural que se mantiene en el canal 33, de Juchitán, con la mirada, los oídos y la fe atenta de los feligreses venidos del templo de Cheguigo Norte, acá cerca; con la esperanza de padres y madres de familia; con el brillo en los ojos de jóvenes; con el interés del magisterio juchiteco.
Esta mañana estuve en Chimalapa para dar seguimiento a las gestiones de un bachillerato comunitario, enseguida tomé el camino para estar con ustedes, para acompañarlos en su resistencia, para dejarles también un mensaje de paz y de solidaridad, a través de un documento del Centro de Derechos Humanos Tepeyac, que enseguida les leerán, dice y le pide a un colaborador que dé a conocer un contenido donde se habla de respeto, se pide diálogo.
Luego recuerda un poema de Nezahualcóyotl: amo el canto del cenzontle, ave de las cuatrocientas voces; amo el perfume de las flores y el color del jade, pero amo más a mi hermano el hombre. “Porque Dios dijo amaos los unos a los otros, no armaos los unos contra los otros”.
Es él quien coloca la hostia, el cuerpo de Cristo, en la boca de las mujeres que pasan a comulgar. Es él quien pasa a dar la mano, a desear que la paz del señor sea contigo, quien sonríe a cada una, a cada uno de los asistentes. El que escucha a un creyente entonar una canción donde se recuerda que el pueblo unido jamás será vencido.
El que se sienta entre los dos sacerdotes que le acompañan en la concelebración, que baja la mirada hacia el pavimento gris, que la levanta de nuevo y la acompaña con una sonrisa.
El que dijo al principio de la homilía: Los árboles mueren de pie.
Y la gente al final le responde, le agradece su presencia con un sonoro aplauso.
Un viento fresco venido del Norte mueve las ramas de los árboles cercanos. La noche comienza a llegar.

Barricada Canal33 Juchitan Oaxaca 1