20
Fri, May

Juchitán de Zaragoza, Oaxaca.- Los vientos de octubre han iniciado, el frio acurruca la conciencia y reflexiona la existencia. Juchitán ya no es el mismo desde el 7 de septiembre. El paisaje ha cambiado diametralmente, aquella ciudad inundada de casas de tejas, callejones y avenidas que por estos días en otros años se preparaba para ofrendar a sus fieles difuntos lo mejor de sí. Hoy esa alegría apenas asoma en los labios de los habitantes de esta ciudad, que en un instante lo perdieron todo, menos la identidad y sus costumbres.

El escritor juchiteco don Gonzalo Jiménez, me invita a escribir los nombres de los meses en zapoteco. Le respondo ipso facto que con gusto!.

Quiero contar una historia, de esas que hacen pensar en la misteriosa identidad del hombre, en donde quiera que haya nacido y en cualquier tiempo. Me la refirió un hombre de pueblo, con lo cual quiero decir que es veraz, que tiene una sabiduría de siglos, no aprendida en libros, sino de oídas.

Para los convites y para la calle, el huipil se lleva colgado de la cabeza por el holán, formando así un resplandor grande sobre la frente.

Existe una piedra en forma de mujer y se encuentra en territorio de Tequisistlán. La historia la resumimos así: a los que pasaban por ahí tiraban piedras pequeñas en un espacio dónde está una piedra que parece mujer acostada.