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Uno de los valores que ha sido pilar por su desenvolvimiento en la música, es Claudio López Villalobos a quien le rindo un reconocimiento por el aporte que en ese terreno ha realizado a lo largo de más de medio siglo de gravitar en ese ambiente de su preferencia. Reconocer el trabajo de tan distinguido salinacrucense es un acto de justicia que sirve de ejemplo para valorar a quien por méritos propios sirve de ejemplo para las nuevas generaciones.

Santo Domingo Tehuantepec.— El 22 de marzo de 1660 se desarrolló en la provincia de Tehuantepec una insurrección indígena, la primera que se ejecutaba en la Nueva España por parte de los nativos de la región contra los administradores de la Corona Española que los explotaban con pesados tributo y los maltrataban de grande manera. La rebelión les dio una autonomía sólo un año y dos meses, con la instauración de un Cabildo de indios, pero después los volvieron a someter.

Antes de volver a abrir la Casa de la Cultura de Juchitán, por sus cincuenta años (el próximo), les sugiero que reflexionen en ella como un lugar de autonomía y de innovación: se dieron clases de zapoteco, de flauta de carrizo y de composición.

Si bien nuestros ancestros habían logrado mantenerse independientes de los mexicas, que encabezaban la Triple Alianza; cuando llegaron los castellanos casi nadie pudo quedar fuera de su administración. Con la dominación española, los zapotecas perdimos nuestra religión, muchos de nuestros conocimientos ―astronómicos, arquitectónicos, médicos―; también desapareció nuestra añorada autonomía, y dejaron de utilizarse oficialmente nuestros dos sistemas calendáricos.

El 17 de marzo de 1929, se registra uno de los hechos más repugnantes en el Istmo de Tehuantepec. Concretamente en las comunidades de Santo Domingo Chihuitán y en Ciudad Ixtepec (llamado San Jerónimo, en ese entonces).