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Fri, May

-El caso de un comerciante istmeño

Alejandro se consideraba una persona saludable. Llevaba una vida activa, dedicada al comercio, a la escritura, a los viajes y a consentir a su señora madre. Jamás pensó sufrir un infarto cerebral.

Juchitán de Zaragoza, Oaxaca (Cortamortaja) 15 de diciembre de 2020.- Soy de Juchitán, tengo 53 años y soy orgullosamente Muxe: Felina Santiago Valdivieso.

Con el sobresalto en mis cejas y el desmayo en mi quijada, me enteré que ya mis sentidos comenzaron a experimentar recuerdos cruzados, como, por ejemplo, cada vez que percibo olfativamente los gases de combustión de los motocarros, mis papilas gustativas recuerdan el rico sabor de los tacos de guisado de res, tal vez esto se deba a que en el lado norte del mercado Jesús Carranza, en la calle 22 de marzo, estos olores se entremezclan.

Nadie molesta a Tomás Cruz, concentrado en recuperar la fuerza que ha perdido estos meses. Cada gesto, cada expresión, parecen parte de un examen que él mismo se impone. Su cuerpo magro, una trenza de músculos heridos, trata de reponerse de la covid. Él pensó que se quedaba inválido. “Es que mira”, dice, “ahorita ya puedo mover la mano, ya puedo agarrar un bote. Pero antes no podía. Me quedé flojo”.

Pasando el domo, a la siguiente cuadra, doblan a la derecha, hasta el fondo, ahí van a encontrar una casa de concreto, ahí es la casa de Tilo, dice un vecino de El morro, pueblo hijo de Ixhuatán, y la camioneta roja enfila el rumbo hacia la esquina más austral de esta comunidad cuyos habitantes alguna vez hablaron la lengua de los ikoots, huaves que les dicen, y el idioma de los zapotecas.

Texto leído en el tercer encuentro de escritores y feria del libro 2020. San Francisco Ixhuatán, Oaxaca. Organizador: Maestro Manuel Matus Manzo. 4-5 de diciembre 2020.

POR DECRETO DEL 3 DE MARZO DE 1871, EL LIC. BENITO JUÁREZ GARCÍA (PRESIDENTE DE MÉXICO), AUTORIZA LA INSTALACIÓN DEL TELEGRAFO EN TEHUANTEPEC.