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Un día como hoy, 7 de enero de 1907, abrió sus ojos a la luz en Asunción Ixtaltepec, el más inspirado compositor istmeño, JESÚS IRIGOYEN RASGADO. Músico y compositor autodidacta.

Juchitán de Zaragoza, Oaxaca.- (Cortamortaja) 6 de Enero 2021.- No tuvo estudios, nació con una enfermedad y desde los 10 años comenzó a realizar guixhe (hamaca), comentó la hermana de Juan Pineda Celaya quién dijo, toda su vida se ha dedicado a este trabajo.

Una estructura social a través del sexo. La investigación que dio como resultado el libro Ramonera comenzó en 2018, cuando el escritor Elvis Guerra, como becario del Fonca, presentó un proyecto para escribir sobre la sexualidad, la vida, el erotismo y las formas de relacionarse de los zapotecas, “lo que tiene que ver con la identidad, con la lengua, con la sexualidad misma”.

"Si Dios me diera licencia ¡Sandunga mamá por Dios! / De abrir esa sepultura ¡Cielos de mi corazón! / Sacaría a mis dos hermanos ¡Ay mamá por Dios! / Máximo Ramón, Ventura ¡Clavel de mi estimación!"

La historia de la música de la segunda mitad del siglo pasado en Salina Cruz, está ligada a las condiciones que se dieron en la vida económica, social y política del puerto. En el transcurso de los años cincuenta la pesca había iniciado su florecimiento con la llegada de una importante flota camaronera, de tal forma que a finales de esa década la actividad era la más importante generadora de empleos directos e indirectos para los salinacrucenses.

La reconocida se lleva a cabo cada jueves y domingo. Es una celebración movible (entre enero y febrero). Esta tradición Tiene su origen allá por 1952. Se realiza en los barrios establecidos al oriente del río Tehuantepec (1) quedando fuera de este compromiso los barrios de Santa María, Santa Cruz, Soledad, Lieza y San Juanico. Los asistentes a este festejo son mujeres, los únicos hombres que asisten son el Xua’na anfitrión y su cuerpo de principales.

Los niños tienen la rara cualidad de ver el mundo maravillosamente. Lo que a ojos de un adulto es una simple puesta de sol, para un niño puede ser una conflagración de estrellas o el repentino cierre de un portal a otra dimensión.

“Me sé los textos de la Pastorela, te lo cantaré, en un momento te lo doy. Lo sé. A los doce años lo aprendí. Yo no sé hablar español, solo zapoteco. Mi padre me lo leía y yo lo repetía como loro''.