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¿Huipiles artesanales o industriales? ¿Cuál prefiere usted?

Istmo
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Juchitán, Oaxaca (Cortamortaja), 27 de junio de 2022.- Recientemente surgió una discusión en redes sociales a raíz de la circulación de una fotografía en donde se observa una máquina industrial elaborando huipiles istmeños, que tenían como patrón figuras geométricas de las tradicionales cadenillas que mujeres y hombres (zapotecas, huaves, zoques, mixes), elaboran en máquinas Singer de principios del siglo XX.

La comparación no se hizo esperar sobre la calidad, precio, tiempo y originalidad entre los huipiles industriales que llaman “piratas” “hechizos” y los huipiles artesanales de zapotecas de Juchitán, Álvaro Obregón, Ixtaltepec, Santa María Xadani, Santa Rosa de Lima, Chicapa de Castro, ikoots de San Mateo del Mar y mixes de San Juan Guichicovi o los Petapas, principales creadoras en el Istmo de Tehuantepec.

Pero las zapotecas, creadoras y vendedoras directas e intermediarias, no fueron las únicas que mostraron su desaprobación por la competencia desleal, ya que es imposible competir con los precios, puesto que las piezas industriales tienen un costo de entre 100 y 120 en el mercado de Juchitán, principalmente y en tiendas virtuales, también las mujeres ikoots de San Mateo del Mar mostraron su preocupación sobre la reproducción descontrolada que existe de sus diseños en máquinas industriales.

La página de “Manos del Mar/ Mujeres Ikoots”, se subió a la discusión pública sobre la industrialización de las piezas artesanales y publicó unas tarjetas de cómo reconocer un huipil de cadenilla artesanal y uno industrial. El colectivo que promueve los textiles de San Mateo del Mar especificó que las figuras geométricas de las artesanales se elaboran con los hilos en forma de cadenas, esto se da porque las máquinas Singer permiten las puntadas de cadenetas, se entrelazan como cadenas, de allí su nombre “cadenilla”, en cambio las industriales no hace cadenas sino que va rellenando de manera distorsionada las figuras de manera computarizadas.

“El huipil de cadenilla artesanal siempre tiene sus trazos por detrás, esto permite que al trabajarlo de manera negativa (al revés), podamos ver en la prenda la dirección de cada movimiento de la artesana que la elabora.

En una pieza industrial nunca verán la dirección y los trazos al reverso. En las artesanales, cada trazo que se realiza, cada cadeneta son parte de nuestro patrimonio textil y que nos identifica como ikoots, zapotecas y mixes”, anotó el colectivo en su página oficial.

Huipiles juchitan

Las zapotecas de Juchitán, así como las promotoras del textil, abonan a la discusión señalando que además las prendas industriales se elaboran en tan sólo 15 minutos con los patrones computarizados, mientras que las artesanales toman de una semana a un mes dependiendo del diseño, también indican que no se utiliza mucha mano de obra a lo mucho dos personas, asimismo las artesanales utilizan un forro de algodón para absorber el sudor y que la prenda esté siempre fresca, en tanto las industriales sólo llevan pellones en donde van tejidas las figuras, éstas no sólo son figuras geométricas, también son animales y flores, pero lo más importante es su corta duración, ya que se deshilan rápido, en cambión las artesanales son duraderas, algunos llegan a tener más de 100 años.

Pero no es nuevo ni reciente, la entrada de las piezas “piratas” “imitaciones” del textil istmeño, hace 20 años comenzó a verse en el mercado local las piezas chinas de los bordados con flores, esa misma tendencia se vio con otros textiles del país, como las de Chiapas, Michoacán, se continuó la reproducción por lo económico, pero ahora elaboradas desde las mismas comunidades.

En el istmo se dio un boom de telas estampadas con los textiles pero sólo fue una etapa que también puso a discusión sobre la importancia de mantener la tradición artesanal.

Ahora, considerando los precios, calidad, originalidad ¿Ustedes comprarían una pieza artesanal o una pieza industrial?