15
Tue, Oct

La comunidad muxe’ como elemento de unificación y preservación de la lengua

Istmo
Typography

La comunidad muxe’ de Juchitán, se define como aquellas personas que nacieron biológicamente masculinas pero asumen roles femeninos y tienen una identidad de genero distinta al de su nacimiento.

 

Muxe’ es la zapotequización de la palabra mujer, cuyo origen se remonta en el siglo XVI. De ninguna manera se trata de una identidad occidental: no se habla de la comunidad LGBT, puesto que lo muxe’ no pertenece a ninguna de estas categorías (1) Se trata más bien de una identidad y expresión de género con características sui géneris. Tiene que ver con un asunto geográfico. Es una comunidad indígena de Oaxaca, pero específicamente del Istmo de Tehuantepec, y más particularmente de los hombres que nacieron en Juchitán y cuya primera lengua es el zapoteco. Esto no es asunto de exclusión de los demás pueblos, sino una particularidad que parte de la lengua misma, es decir, en Juchitán y algunas agencias municipales, predomina el zapoteco y en ese sentido, para todo hay una palabra que nombra las cosas, no ocurre como sucedía en Macondo, en el que las cosas que no tenían nombre habría que señalarlas con el dedo. Para los zapotecas casa es yoo, perro bi’cu’, homosexual, gay, puto, es muxe’. En ese afán de occidentalizar todo lo que nos es ajeno, muxe’ entonces sí podría ser lo más cercano a homosexual(2).

Los muxes tienen roles muy específicos dentro de la comunidad zapoteca y eso es lo que la distingue de la comunidad LGBT. Por ejemplo, hay una función erótica que tiene que ver con la iniciación sexual de los jóvenes, la mayoría tiene su primera experiencia con una muxe. Los jóvenes inician su vida sexual entre los 12 y 13 años, esto para el mundo occidental podría constituir acoso sexual o en el peor de los casos violación equiparada, pero en Juchitán nadie denuncia, porque los hombres lo que quieren es copular y satisfacer sus deseos, y como se trata de una cultura profundamente erótica, es normal explorar el cuerpo y más con una muxe “cuya fantasía llega hasta dónde llegan sus manos” (3), diría García Lorca en estos casos. Pero hay también una función social, que tiene que ver con las fiestas. La economía de Juchitán depende de las celebraciones. La fiesta reactiva y mantiene vigente el intercambio comercial. Las muxes son elemento esencial en todas las fiestas. De alguna u otra manera, participan en la fiesta o en su montaje. Desde la muxe que borda el traje que usará el mayordomo, la que hace los adornos y decora el salón o patio para la fiesta, la que prepara las botanas, la que maquilla y peina a las anfitrionas, en fin, la presencia social del muxe es también una presencia económica. Incluso en las relaciones de muxe’- mayate, hay un aporte económico del muxe’.

Esta comunidad ha creado su propia forma de comunicarse. Hay un lenguaje celosamente compartido únicamente entre muxes. Por ejemplo, cuando una muxe llega a determinado sitio y se topa con otra muxe que no conoce, entre ellas se llaman María o Mariá y es común llamarse así en una reunión. El muxe unifica la lengua, la deconstruye y la resignifica. Hay vocablos que no tienen sentido fuera de la comunidad. Otro ejemplo sería, la voz Nisi, que es la abreviación de Nisi ndé, expresión que se utiliza en zapoteco para decir que alguien está en quiebra, carece de poder adquisitivo o como sería literalmente en la lengua zapoteca “puro culo”. Las muxes toman como referencia la marca de sopa instantánea Nissin, y cuando señalan a alguien que no tiene dinero en vez de decir nisi nde, dicen sopa. La comunidad recrea su propio lenguaje como una forma de sobrevivencia. Para decir que algo o alguien está más o menos o cuya calidad no es muy alta, los muxes emplean el término Chistis, que deriva de la palabra chistoso; contrario cuando dicen que algo o alguien está bello, hermoso, sublime, emplean la palabra mosa, grafía zapotequizada muy común entre la misma comunidad. Para decir, en cambio que algo no es relevante, principalmente para decir que un hombre tiene el pito chico o lo tiene grande pero no lo sabe mover, la comunidad emplea la palabra goma. Ejemplo: ahí va un Ramón, ay goma. El rostro doloroso de este lenguaje, es cuando una muxe sana ve a otra que está infectada, entonces la muxe sana se acerca a su amiga o a su mayate y le dice tapa, tapa en zapoteco significa cuatro. Y las muxes lo emplean para decir que una persona tiene SIDA, tapa, porque cuatro letras tiene la muerde, tapa, porque el rostro del dolor tiene 4 letras. Tapa es sidosa, tapa, es una palabra que pesa. Otra forma de decir que alguien tiene el pito chico es empleando la palabra Huinipú, huiini’ es chico en zapoteco, y para no verse muy obvias y evitar un madrazo de algún chacal, entre muxes dicen -decimos- huiinipu. El tamaño del miembro viril si importa en una comunidad tan machista, en donde la división sexual del trabajo es lo más importante. Ser huipinipú es un castigo, una maldición. Hay quienes son huinipu y no saben que lo son. Hay huinipu que no sabe que les decimos huinipú. Ese es nuestro secreto. Es nuestra magia muxe.

Para la comunidad muxe no hay bisexuales, pansexuales, intersexuales o asexuales. Hay cuatro géneros: mujer, hombre, muxe’ y nguiu’.
La homosexualidad parte entonces de lo muxe’. Así se puede clasificar en muxe’ nguiiu, literalmente muxe’ hombre, a quellod cuerpos masculinos que desempeñan labores femeninas, tienen oficios propios de la muxeidad, sin embargo, están casados con una mujer, tienen hijos y no dejan de ejercer su sexualidad muxe’, tienen por supuesto, compartimentos homoeróticos, y aún así dentro de la cultura zapoteca, no se les considera bisexuales, como sí ocurre en la cultura occidental. Por otra parte están las muxe gunaa, muxes mujeres, que adoptan la ropa de la mujer zapoteca, tienen roles femeninos, participan en el intercambio comercial -labor casi exclusivo para mujeres-, su identidad de género es femenino. Los muxe’ nguiu’, que significa muxe lesbiana, son los muxes que llegan a generar una relación afectiva o sexual con otra muxe, y como en la concepción zapoteca, las muxes son mujeres, cuando hay prácticas eróticas entre dos muxes, se asume que son lesbianas, esto es más reciente, tiene que ver con las muxes jóvenes que salen de Juchitán, estudian en otra ciudad o que tuvieron la posibilidad de acceder a otros mundos. En esta misma categoría, entra lo que para mí es un subgénero del muxe’ nguii’: las ramoneras.

Las muxes han sido pasivas en el acto sexual, históricamente, de hecho esta era, entre otras, una particularidad que distinguía a la comunidad muxe de Juchitán de la comunidad LGBT. En ese sentido, hubo una muxe que se rebeló ante tal designio, y se atrevió a ser activo, penetrando a un hombre casado, heterosexual, prototipo de macho viril, y es ahí donde nace el término Ramón, que da nombre a la práctica sexual entre un hombre heterosexual y una muxe gunaa o muxe mujer, pero, es la muxe quién penetra y los papeles se invierten mientras la puerta permanece cerrada. Ramón porque así se llamaba el primer hombre valiente en voltearse, y como esta era (siguen siendo en gran medida) una practica prohibida, cuando las muxes ven a un hombre que se voltea, en vez de decir “ahí va un pasivo” dicen “ahí va un Ramón”. Ya saben, honor a quien honor merece. Y a las muxes que lo practican se les llama ramonera, por razones obvias.

La comunidad muxe unifica a la familia. Es una especie de matriarca, pero que muchas veces es una explotación laboral disfrazada de amor, un odio disfrazado de soledad o una querencia que se condiciona.

Definitivamente Juchitán dista mucho de ser el paraíso de los muxes. No es el Eden que nos prometieron. No es la gloria que han pregonado. Pero, sí es un lugar habitable, un sitio que abraza a las muxes a pesar de todo eso y una fiesta donde nadie se queda sin Ramonear.