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Thu, Jun

AMLO y Trump en EEUU la visita obligada

Opinion
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Hace un poco más de 3 años, Peña Nieto se entrevistó con Mr. Trump. El tema: la exigencia de este señor de que nuestro país pague el Muro y ellos, cobrar un impuesto fronterizo.

El mexicano usando un apropiado lenguaje diplomático, con palabras bien cuidadas, se negó a ese propósito ventajoso siempre, por la posición militar de su contraparte y como ocurre cuando EU trata a los países débiles. Es que el gringo quiso chantajear a Peña Nieto, pero este se mantuvo firme. Y no cedió. Sin embargo, desde la oposición, se quiso tergiversar esta postura. Y AMLO, entonces opositor ferviente de todo lo que venía del gobierno priista neoliberal, “muy nacionalista y celoso defensor de la soberanía” ante lo que consideraba debilidad presidencial, que no hubo en verdad, le siguió endilgando el calificativo de “pelele” al ex-presidente . Y le exigió, que por el “agravio” debía pedir una disculpa al pueblo y además sugirió que se llevara el caso, la actitud amenazante, grosera y prepotente de Trump, a la ONU. Resultado de esa entrevista, el famoso Muro, sigue en proceso, pero no se pagó y la amenaza de bloquear el entonces TLC no se cumplió y el nuevo T-MEC se firmó, pocos días antes de que concluyera el sexenio del mexiquense. Era pues una bravuconada y digamos que a México le valió ponerse de igual a igual ante la soberbia del vecino. Y hoy, ¿cómo es la relación México-EU? Trump ha insultado a México y a los mexicanos, nos llama criminales y violadores, de lo peor pues, de aquí salen los malos y nos mandan gente de esa mala calidad pregona en su discurso belicoso. Quiso fijar aranceles a productos mexicanos como condición, si el gobierno actual no paraba la migración latina en la frontera Sur y allá de inmediato se dispuso un contingente de 27 mil efectivos de la Guardia Nacional para esa encomienda. En vez de velar por la seguridad nacional, se fue a parar indocumentados. Un día si y otro también expulsa a migrantes mexicanos, a los sospechosos de tener Covi19, de ese país. Y a los centro y sudamericanos los avienta de este lado de la frontera creando un problema serio para los estados fronterizos mexicanos que deben otorgarles “ayuda” humanitaria que aquí hace falta para muchos de los nuestros. Hoy nuestro presidente, sin las reglas y la seriedad de una visita de un Jefe de Estado, como es su investidura, se encuentra en la Unión Americana a avalar a Trump que pretende reelegirse y que va abajo en las escuetas respecto a su rival Democrata. El primer ministro de Canadá, país integrante del Tratado no ira, pues según trascendió tiene asuntos más importantes qué atender que estar junto a Trump. ¿Un desaire, o simplemente sentido común? López Obrador no va por el T-MEC que ya entró en vigor. Va por que el mandatario norteamericano lo mandó llamar. Porque a ver si así logra el voto de los mexicoamericanos. Creemos, con todo respeto, que este papel no alcanza a la categoría de decorosa y digna. Pero, en fin, a ver qué resulta de esa entrevista, que a decir verdad está marcada por una percepción vacía. Ojalá reditúe en algo positivo y en algo reivindique la tradición diplomática de México y obvio, reivindique al presidente. Al tiempo.