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Thu, Jun

Cine 7

Opinion
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Miróslava Stern tenía un bello rostro, cabello color miel, ojos azules. Su cara fascinante, majestuosa. Ahora su padre un médico de origen judío llamado Óscar Stern - era su padre adoptivo - y su madre Miroslava Beková y su hermano a quien ella quería mucho, Yvo Stern. Al llegar a la CDMX a fines de 1941 huyendo de la persecución nazi, sin olvidar las 36 horas que estuvo oculta cuando los alemanes bombardearon Chekoslovaquia a inicio de 1941.

Una vez estando en México su padre la envía a New York para que aprendiera decoración y estudiar arquitectura, esto es cuando tenía 18 años. Ahí en esa ciudad conoce a un joven oficial; pronto se enamora y lo que el amor impulsa a una pareja de jóvenes, unirse, entregarse uno para el otro, pronto acuerdan casarse Es así que un triste día de 1942 recibe la información que su joven novio el oficial había muerto en un combate en la segunda Guerra mundial. Su primera reacción fue suicidarse, sólo que esto se malogró en su intento.
En esas condiciones le pide a su padre volver a México; se le concedió regresar aunque vivía una gran depresión; aún así se inscribió en el Colegio Americano, ahí estudia diseño y pintura; le gustaba la alta costura. Continúa en estado depresivo, es así que su padre con tal de animarla y sacarla de su estado la estimula asistir a un baile organizado por el Country Club.
Ahí llama mucho la atención su singular belleza, su cuerpo escultural, conoce gente del cine y esa noche en esa fiesta se le premia como la reina de la fiesta. Este hecho la anima incursionar en el cine, asiste a clases de actuación con el maestro Seki Sano con quien otras actrices asistían para aprender actuación. Era un japonés conocido como maestro de actuación y de coreografía, con quien jóvenes con perfil de llegar a ser artistas iban. Es aquí donde conoce a Jesús González Obregón, un joven de la alta sociedad, platicaban con interés, salían juntos, había empatía. De tal modo que se hicieron novios y llegaron a comprometerse para casarse. Y lo hacen así en 1946. Sólo que como en la vida nada es perfecto, y viene a mi memoria esa bella mujer que se llamó Carmen Mondragón, que de niña su padre el Gral. Manuel Mondragón don Porfirio Díaz lo envió a Francia para prepararse como artillero, cuando su hija Carmen apenas tenía 7 años.
Crece Carmen en París, estudia danza, ballet clásico. Llega hablar bien el francés, se hace una joven bella de ojos verdes. Ahí en esa época conoce al pintor Manuel Rodríguez Lozano, que era un joven militar con inclinación a la pintura. Se conocen, acuerdan casarse, viven en España una buena temporada. Y es ahí donde la bella Carmen descubre que su esposo era homosexual, la separación llegó aludiendo otros motivos sin sustento. Ahora, volviendo a Miroslava ella pronto descubre que El Bambi, - así lo apodaban- era homosexual y que se había casado con ella para justificar su condición varonil ante la sociedad donde se desenvolvía. Fue un duro golpe para la bella Miroslava; de ahí volver a surgir de las cenizas costó voluntad para reiniciar la vida. Es así que le llega la oportunidad de actuar en una película y fue “A volar joven con Cantinflas”; Andrés Soler, en esta película la puedes ver sentada vestida de novia con lentes y el novio al lado que era Cantinflas en una de esas haciendas de corredor amplio y de arcos y con enredaderas colgando. Mariachi y comida propia de una boda; esta película se filmó en 1947 dirigida por Manuel M. Delgado. Su relación con Cantinflas inicia así y dura un buen tiempo, ella se enamora del cómico. Tal vez hubo promesa de casamiento, sólo que esto lo sabremos como dicen en las telenovelas será en el siguiente capítulo. ¡Gracias, cuídense! Continúa...