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Sun, Feb

Ixhuatán

Istmo
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Es el pueblo, comunidad cuyo nombre significa el pueblo de las hojas de papel: guiixi yáa'za. Itzoátl en náhuatl, que quiere decir hojas, de ahí Izoatlán~Ixhuatán. Bien, pues ayer fue la fiesta de la Virgen de la Candelaria.

Ayer los que sacaron muñeco al partir la rosca del 6 de enero; tuvieron que dar tamales a sus convidados. Otra forma de llegar a Ixhuatán es por gua, se puede en canoa o lancha partiendo al sur de Xadani- Laguna Superior-, de ahí pasar playa Vicente, San Dionisio, San Francisco del Mar, que es ya la Laguna Inferior. Es un recorrido que no he experimentado, sin duda hubiera sido atractivo hacerlo, conocer sus pequeñas islas, donde dicen que viven aves de bellos plumajes.

En el año de 1913, don Arnulfo Morales originario de Ixhuatán, regresó por tren procedente de la CDMX, donde fue a curarse de una enfermedad grave. Los médicos o su presentimiento de su próxima muerte, le pidió a su esposa regresar a su pueblo y ahí morirse. Se vino por tren, y al llegar a la estación, de Juchitán, un puñado de juchitecos detuvo el tren; subieron buscando un señor llamado Pancho León que tuvieron información que ahí venía. No lo hallaron, sólo que el tren no continúo su viaje. Ahí la esposa de don Arnulfo, doña Martina Henestrosa buscó alguien que pudiera bajar a su esposo enfermo. Corrió la voz que su enfermedad era contagiosa, de modo que nadie quiso bajarlo. Hasta que un joven mozo pasaba por ahí, y se enteró de la situación. Le dijo a doña Martina que contratará una carreta sobre la cual poner al enfermo. Así se hizo, él con una agilidad subió en los estribos del tren; alzó al enfermo y lo puso en sus hombros, depositándolo en la carreta que los transportó a Xadani, de ahí por canoa llevó a su esposo a Ixhuatán. El enfermo al respirar el aire de su pueblo dijo: ¡Qué! Milagroso es San Vicente, a él le pedí ayuda para regresar a casa. Amigos, Dios se hace presente a través de los hombres, el joven que lo bajó, ¡qué! Casualidad que en ese momento ahí pasáse. Pues bien ese joven se llamaba Antonio Jiménez, que fue mi abuelo. Así me lo contó el maestro Andrés Henestrosa, que su hermano Honorato Morales al verme en un desayuno en su casa, así se lo narró.

Han pasado los años, ayer que fui a la fiesta de Ixhuatán mientras entraba vi a dos señores con todo el perfil físico del maestro Andrés; les pregunté su nombre y apellido, se apellidaban ambos Henestrosa. Nos abrazamos y me desearon feliz estancia en la fiesta.
Al ritmo de Roy Luis siguió la tanda de música. Y doña Julieta mi acompañante me dijo: ¿bailamos? Claro que sí! Bailamos.
Les deseo un bonito día mis amigos. ¡Suerte! Para todos.